INTEGRACIÓN FAMILIA - ESCUELA
En
la actualidad, la educación afronta situaciones que la desafían
a buscar caminos que hagan más efectiva su acción en las y los
estudiantes. Uno de estos retos es la incorporación de la familia a
la escuela; se considera que es necesaria una acción
conjunta familia – escuela que dinamice la formación integral del
educando. Al hablar de acción conjunta, se pretende involucrar a los padres y representantes
en cada aspecto de la educación y desarrollo de sus hijos
(as), desde el nacimiento hasta la edad adulta, puesto que es la familia el
primer centro educativo donde la persona adquiere valores y
hábitos, que serán reforzados por la escuela.
Así ,la
familia y la escuela como institución socializadora, son vitales en la
educación de los niños y niñas; las relaciones entre ambas constituye un punto
de análisis en su
tarea.
En este sentido, la familia desempeña un papel
protagónico en el desarrollo de las personas, no sólo porque garantiza su
supervivencia física, sino también porque en ella se realizan los aprendizajes
básicos que sean necesarios para el desenvolvimiento autónomo dentro de la
sociedad, como el sistema de valores, el lenguaje entre otros.
Así mismo, la convivencia familiar va modelando las
características psicológicas del individuo, la imitación a los padres, los
sentimientos que se potencian dentro de la familia, las vivencias diarias; son
los medios a Través de los cuales el niño aprende.
Cabe destacar, que aprender es un proceso que
ocurre a lo largo de la vida y que se extiende en múltiples espacios, tiempos y
formas; y está vinculado con el crecer de manera
permanente.
En este sentido, es más importante el tener que el
ser, es decir, se relaciona felicidad con dinero, ostentación, lujo,
consumismo, lo que conduce a la familia hoy en día, a correr tras las cosas
materiales y el dinero para adquirirlas. Esta realidad lleva al hombre a vivir
angustiado por cuanto muchas de estas exigencias son impuestas por la sociedad
de consumo, los medios de comunicación social, la escuela y en si la sociedad
en su conjunto, tienden a señalar los caminos para lograr producir y poseer el
máximo de cosas.
En consecuencia, la demanda imperiosa del mundo
actual lleva a que en la estructura familiar, tanto el padre como la madre,
tengan que trabajar fuera del hogar, sobrecargándose de funciones, haciendo
deficitario el cuidado y la educación de sus hijos, además de no poder
asistirlos en sus diferentes actividades tanto escolares como extra-escolares,
y así, continuamente lo planificado no se cumple debido a inconvenientes que
surgen en el día a día en el seno de las familias venezolanas, debido a su bajo
nivel cultural, los sacrificados siempre son los hijos.
Según Satir (1998), el pertenecer a una familia es
una experiencia que vive todo ser humano, la cual resulta única, intercambiable
y múltiple. En este sentido, el autor considera que se puede reseñar la
relevancia que tiene la familia para con sus hijos y en la medida que éstos
asuman el rol que les corresponde y le brinden el apoyo en las actividades
escolares, obtendrán grandes resultados en el desarrollo de la
enseñanza-aprendizaje, haciendo grato los momentos en los que se realicen
dichas actividades.
Es por ello, que la primera escuela que tiene el
niño es su hogar y este influye significativamente en la personalidad del
individuo, es acá donde la organización en
conjunto es la base del éxito.
Al respecto, Escardo (1974), manifiesta que:
La familia cualquiera que sea su mecanismo
biopsicosocial, su función más típica consiste en dar a sus componentes y
en especial a los niños y niñas que en ella crecen, una suficiente seguridad afectiva
que les permita un equilibrio emocional.
Dentro de esta perspectiva, se
puede decir, que la comunicación, el afecto y el apoyo son un deber familiar,
constituidos con estabilidad y en continua combinación de respeto, tolerancia,
comprensión y educación.
A través de la práctica, se ha
observado que los alumnos , cuando están al cuidado de los padres, y éstos
participan activamente en la planificación de todo lo que es necesario y
útil para sus hijos, como la salud, educación, alimentación, recreación y les
brindan asesorías, el rendimiento es sobresaliente; mientras que cuando viven
con padres analfabeta y/o donde ningún miembro presta ayuda escolar, su
aprendizaje se ve afectado.
Por otro lado, estos valores
aparecen en un segundo orden, lo que puede traer como consecuencia el des
fortalecimiento de la familia, en el sentido de que ellos mismos muchas veces
desconocen sus funciones.
Por su parte, el Centro
Interamericano de Estudios de Investigaciones para el Planteamiento de la Evaluación (CINTERPLAN, 1979), sugiere que los padres deben incorporarse al proceso
educativo mediante actividades que le proporcione información acerca de cómo
asumir el papel de educadores de sus hijos. Esto certifica que el apoyo
familiar juega un papel predominante dentro de la planificación del proceso de
aprendizaje de los niños.
Mientras que, Romero citado por
Hernández (2002), señala que “La colaboración entre escuela y la familia no
tendrá éxito si estas entidades se conciben como conjuntos separados"
Es decir, , que si la escuela y la
familia mantienen distancias y no buscan alternativas de integración y
participación en la planificación de los procesos de aprendizajes, no se
logrará una educación de calidad .Una buena interacción entre la escuela y la
familia, ofrece al niño/a una imagen de acercamiento y relación entre las
personas que se ocupan de su cuidado y otorga al ámbito escolar un carácter de
familiaridad y seguridad. Familia y escuela deben actuar al unísono para
satisfacer las necesidades que expresa y manifiesta el pequeño/a y,
paulatinamente, introducir y potenciar el desarrollo de la adquisición de
hábitos hacia la progresiva autonomía personal..http://www.urbanschools.org/pdf/spanish/fsl/Family_Schools.pdf?v_document_name=Spanish%20Family%20Schools
Esta integración sólo puede
entenderse dentro del marco de la confianza y se debe caracterizar por
una actitud activa y participativa, por un trabajo conjunto y por una
actitud de responsabilidad compartida y complementaria en la tarea de educar a
los hijos, donde no existan tensiones por los papeles que cada uno deben desempeñar.





